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Columna de opinión

El Rincón del Inmigrante en el Memorial da América Latina

Cómo el Espaço da Cidadania do Imigrante transforma el Memorial en un referente de acogida, orientación y derechos para quienes empiezan de nuevo su vida en São Paulo.

Por João Carlos CorrêaTraducción al español
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Ilustración de una maleta con el mapa de América Latina, que representa el nuevo comienzo de las personas inmigrantes.

Hay una escena que se repite en São Paulo, casi siempre sin llamar mucho la atención, de tan común que es en una ciudad que convive a diario con un universo sin igual de comunidades. En la escena, la persona cruza la puerta del aeropuerto o de la terminal de autobuses, con una maleta en la mano y el mundo a cuestas, y trae un país entero en los gestos, en el acento y en la memoria de los sabores. Al poner un pie aquí, sin embargo, se encuentra con un idioma y unas costumbres nada fáciles de asimilar, un clima que trae las distintas estaciones en un solo día, un tráfico que asusta y unas reglas de convivencia que aún desconoce. En el rostro, el miedo y la esperanza se confunden. Para quien nació y creció en Brasil, esta escena normalmente no cobra tanta importancia, pero para quien llega es el inicio de una nueva vida que puede ser acogida o rechazada.

El acto de recibir a un inmigrante en nuestro país no puede reducirse a abrir las puertas; nos corresponde ayudar a transformar un entorno desconocido en un lugar donde sea posible vivir. La comida cambia, pero debe seguir siendo comida que expresa afecto. El idioma y las costumbres cambian, pero no pueden convertirse en una barrera infranqueable ni en motivo de humillación. La acogida ocurre cuando esa diferencia deja de ser motivo de vergüenza y se convierte en punto de partida para una nueva forma de estar juntos, de coexistir en comunidad. Ser indiferentes o simplemente mirar a quien llega como un problema que hay que administrar no debería ser una opción para nosotros ni para el Estado. Todos somos sujetos de derechos, portadores de historias y saberes que se suman.

Néstor García Canclini, referente cuando se habla de cultura latinoamericana en contextos de globalización y migraciones, recuerda que las culturas son procesos sociales de significación, hechos de mezclas, traducciones y negociaciones permanentes. Vivimos en culturas híbridas, en las que las fronteras se difuminan y las tradiciones se reinventan en el encuentro con el otro. Lo vemos claramente en nuestro día a día en el pequeño negocio de cocina peruana en São Paulo, o cuando un joven boliviano lleva su música a la periferia. Pasamos a vivir en una ciudad más compleja, más fiel a su propia historia de mestizaje, que tanto nos gusta elogiar en el discurso, pero que no siempre sostenemos en la práctica.

Es con este sentir que el Memorial da América Latina, en colaboración con la Secretaria de Justiça e Cidadania do Estado de São Paulo, da un paso concreto para transformar el discurso de integración en una política pública de acogida. El 18 de diciembre, Día Internacional del Migrante, se inaugurará en el Memorial el Espaço da Cidadania do Imigrante, un nuevo punto de atención y protección de derechos dentro de un equipamiento que nació orientado a la integración latinoamericana. La fecha, más que simbólica, marca el compromiso de un equipamiento del Estado de decir, con claridad, que la persona inmigrante no está sola.

Ese día, el Memorial se convertirá también en un lugar de soluciones efectivas, con las empresas presentes ofreciendo puestos de trabajo, atención del CadÚnico para quienes necesitan acceder a las políticas sociales y atención del Procon para orientar a quienes enfrentan problemas de consumo. Además, el equipo del Espaço estará disponible para acoger, escuchar y orientar hacia los servicios correspondientes. Quien llega encontrará personas preparadas para explicar las vías disponibles, indicar los documentos, hacer comprender las normas y ayudar a transformar un laberinto burocrático en un camino posible.

Una vez terminadas las celebraciones, el Espaço da Cidadania do Imigrante funcionará regularmente y ofrecerá de forma gratuita la regularización migratoria, la solicitud y renovación de refugio, la emisión de documentos, la orientación jurídica, las jornadas de empleo y otros servicios esenciales. Así, en pleno corazón de São Paulo, habrá un lugar permanente en el que el inmigrante podrá entrar sin pedir permiso, sabiendo que allí será tratado con respeto y con la seriedad que la ciudadanía exige, sin tener que pedir favores.

El Memorial, que ya acoge exposiciones, festivales, encuentros académicos y manifestaciones artísticas de los más diversos países, pasa a acoger también las urgencias de quienes intentan reconstruir su propia vida. El mismo espacio en el que debatimos sobre economía creativa, ciudades inclusivas y el futuro de la democracia pasa ahora a ofrecer algo aún más esencial: el derecho a tener derechos, a no quedar reducido a un número de expediente y a ser escuchado en su propia historia.

Cuando un equipamiento cultural asume esta misión, también se reinventa. La escultura, la biblioteca, la plaza, los auditorios y las salas de exposición pasan a convivir con filas para la regularización de documentos, servicios de atención jurídica y derivaciones a puestos de trabajo. A primera vista, incluso puede parecer que son mundos distintos. En la práctica, es precisamente esta convivencia la que da sentido a lo que Canclini llama cultura como proceso social. La cultura deja de ser solo el espectáculo en el escenario y se convierte también en la forma en que la sociedad organiza la protección de los más vulnerables, traduce derechos en prácticas concretas y hace de la diversidad una política sostenida y no meramente panfletaria.

Quizás el gesto más revolucionario de este nuevo espacio sea el más sencillo. Sentarse frente a frente con alguien que acaba de llegar, escuchar su historia, reconocer su trayectoria y ofrecerle un camino. Acoger es eso. Es decir, sin muchas palabras, que la ciudad también puede ser un hogar para quien tuvo que empezar de nuevo. Y que Brasil, tan acostumbrado a verse como un país que envía emigrantes, necesita aprender a comportarse como un país que recibe inmigrantes, con la dignidad que nos gustaría que nuestros compatriotas encontraran fuera.

Al inaugurar el Espaço da Cidadania do Imigrante, el Memorial da América Latina reafirma su vocación de gran articulador de América Latina en São Paulo. No solo entre gobiernos y diplomáticos, sino entre personas concretas, con nombres, miedos, expectativas y deseos. Con cada documento regularizado, con cada atención prestada, con cada puesto de trabajo conseguido, estaremos produciendo una ciudad más híbrida, más justa y más fiel a la idea de América Latina que defendemos. Una América Latina en la que nadie sea extranjero en su propia esperanza.

Autor

João Carlos Corrêa

Investigador de la USP y del IDP, gestor y periodista cultural.

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